Hoy hemos ido todos juntos a visitar el famoso barrio conocido como Trastevere este barrio debe su nombre a encontrarse al otro lado del río Tevere.
En el barrio los domingos se hace un gran mercadillo ocupando gran parte de las calles del barrio en el que podías encontrar: desde la típica ropa de mercadillo a cosas como artículos de electrónica, figuras en bronce macizo, cristales de murano e incluso algún que otro mobiliario antiguo. La verdad es que hemos tardado mas de 5 horas en recorrer una parte de el mercado. El problema es que a las dos se acaba el mercadillo y no queda nada, el problema de estar por ahí mientras recogen es que los romanos son unos brutos para conducir, mirar que estaba caminando cuando de golpe a salido un hombre en una furgoneta y me he metido en un puestito para que no me atropellara y se ha llevado por delante el puestito desplazando una mesa de metal dos metros hasta comprimirme las piernas entre la mesa y otra (por suerte no me he hecho mucho daño pero me han dado ganas de soltarle un par de insultos al tio).
Acabamos el día volviendo a recorrer unas cuantas plazas como la Piazza Espagna , la Piazza Navona y la Piazza del Popolo. Después de hacer todo este recorrido cenamos en una pizzeria y regresamos a casa.
La envidia es la religión de los mediocres. Los reconforta, responde a las inquietudes que los roen por dentro y, en último término, les pudre el alma y les permite justificar su mezquindad y su codicia hasta creer que son virtudes y que las puertas del cielo sólo se abrirán para los infelices como ellos, que pasan por la vida sin dejar más huella que sus traperos intentos de hacer menos a los demás y de excluir, y a ser posible destruir, a quienes por el mero hecho de existir y de ser quienes son, ponen en evidencia su pobreza de espíritu, mente y redaños. Bienventurado aquel al que ladran los cretinos, porque su alma nunca les pertenecerá. - El Juego Del Angel
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario